Fracasar por tocar lo que no debes: caso Firefox

Guerra de exploradores
Guerra de exploradores

Guerra de exploradores

Entre las funciones de toda empresa se encuentra la de innovar. Es necesario ofrecer un mejor servicio o producto, cada día. Muchos afirmarán que los salarios de directivos de grandes empresas son desorbitados. Sin embargo, desorbitada es también la responsabilidad que recae sobre la decisión de qué innovar, cuándo y cómo.

Por supuesto, acabaremos equivocándonos.

Peor aún que eso, es intentar subsanar nuestro error con una tirita o, como suelo decir yo, al estilo “windows”. Al final nos encontramos con un entramado de parches y tiritas y empalmes que no se sostienen solos. Y, ante todo, una credibilidad y confianza ausente por parte de nuestro usuarios.

Este es, sin duda, el caso de Firefox.

 

Antes de la hecatombe

Firefox en Japón

Firefox en Japón

En un tiempo no muy lejano existía un explorador que era mágico. ¡Plantaba batalla al tradicional Internet Explorer! Podría crear pestañas por arte de magia, y tenía un rendimiento admirable. ¡Las páginas se veían como debían de verse! Y sus opciones para desarrolladores, ¡evitaban tener que utilizar software extra!

Era tal la satisfacción, que yo mismo, en cuanto se planteaba alguna duda respecto a IE, afirmaba: “Eso no es una explorador” -instalaba Firefox- “ESTO, es un explorador”. Todos éramos felices en ese 3.6

La hecatombe

Y entonces…llegó Firefox 4.

Fue la primera vez que vi la ruedita multicolor de espera de mi Macbook durante más tiempo en todo el uso que le he dado. La primera vez que Firefox se cerraba por un error al intentar escribir una publicación en WP. Bueno, la primera, y la segunda…y la tercera…Más o menos cada 10 minutos.

Por si fuera poco, a esta versión le añadieron lastres. Y una panza más grande, para que consumiese ingentes cantidades de recursos.

Después del fin del mundo

Después de ello, sacaron Firefox 5.

Muchos vimos el cielo. Muchos confiamos ciegamente. Rezamos a los dioses cibernéticos. Pero nada pasó.

Ni tampoco en Firefox 6….Ni, finalmente, en el 7. El que estaba convirtiéndose en el navegador por excelencia nos había traicionado a todos.

Muchos afirman que se trata de una mala configuración por parte del usuario, que el usuario debe de configurar A y luego B…

Si el usuario no puede disfrutar de nuestro producto directamente “salido de la caja”, algo estamos haciendo mal. Si estamos pidiendo al usuario que realice diferentes configuraciones simplemente para navegar, algo estamos haciendo mal. Y este mal, tarde o temprano, terminará reflejándose en la estadísticas:

Estadísticas Exploradores 2011

Estadísticas Exploradores 2011

Lo que debemos aprender

Innovar es necesario, es una parte ineludible de nuestro trabajo con el producto. Pero muchas veces tendemos a innovar con lo que creemos que los clientes necesitan. Nos preguntamos “¿Es esto bueno para el cliente?” en lugar de “¿Cree el cliente que esto es bueno?”. Si lo es, pero el cliente no lo cree, deja de serlo.

Empresas como Firefox o Facebook han demostrado el gran miedo que tienen a reconocer que se han equivocado. Podrían haber retirado la versión y haber seguido trabajando en ella, modificándola. En lugar de ello, prefieren pensar en algún “arreglo” que ponerle.

Debemos de mantener aquello que hace que nuestros cliente lo sean. Sin excepciones.

Firebug: el complemento imprescindible para webmasters

Firebug Logo

 

Firebug LogoIncontables veces miramos nuestra web y vemos una imagen fuera de lugar, un texto sin el tamaño adecuado, un borde descuadrado o, simplemente, no sabemos dónde modificar un parámetro concreto (como el color del texto de una zona concreta).

Siempre me han preguntado cómo soy capaz de adivinar qué hay que cambiar y a donde ir para hacerlo. Nada de magia, nada de trucos. Bueno, tal vez si sea un truco, pero no es más que el conocido Firebug.

Firebug es un complemento para el explorador Firefox que tiene sus primos hermanos en otros exploradores como Chrome. Sin embargo, en este artículo me centraré en él y os lo mostraré breve y gráficamente.

 

¿ Para qué sirve Firebug ?


Firebug nos permite ver y detectar el código HTML, CSS e incluso Javascript de nuestra web y modificarlo a tiempo real. Para aquellos no duchos en estos términos, nos permite ver, en una sola interfaz, todos los archivos (y sus consecuentes parámetros) que dan forma al contenido de la página actual en la que estamos.

Supongamos, por ejemplo, que no me gusta el color, el tamaño o la fuente del “Pagina web personal y blog” que veis arriba.

Extiendo Firebug y la herramienta para seleccionar elementos.

Herramienta Firebug

Después hacemos clic en el elemento, en este caso “Pagina web personal y blog”

Herramienta Firebug

 

Como podéis ver, al seleccionar el elemento nos indica la línea final del HTML. También los parámetros CSS o de estilo, que son los que determinan el estilo, en este caso, del texto. Así, sabemos que la fuente es una Georgia, y el color un#864a4a, incluso el tamaño o si está en cursiva.

Si queremos modificarlo, tan sólo tenemos que ir a nuestro gestor de archivos de servidor y modificar el archivo en la línea que nos indica.

Pero, sin embargo, lo mejor de Firebug es que, si antes de modificarlo, quieres ver cómo queda, solo tienes que hacer doble clic para cambiar el parámetro.

Podemos añadir nuevas líneas de código, o modificar las existentes, todo ello, sin realizar ningún cambio real, y sin salir de nuestro explorador. (Ojo, no refresquéis la página o perderéis los cambios. Y, si queréis otro consejo, no hagáis muchos a la vez o, la hora de hacerlo reales, no recordaréis cuales son.)

Otra de las ventajas que tiene es que pueden integrarse servicios como el YSlow, que nos permitirá medir en cuanto tiempo se carga nuestra página y qué cosas debemos de hacer para mejorarlo, según las preferencias de los exploradores.

 

Fácil y útil ¿eh? Echadle un vistazo, lo mejor de ello, es que es gratis.

¡Dejar un comentario también es gratis! 😀

 

Google Chrome 11 Ya está aquí

Logo Google Chrome 11

 

Logo Google Chrome 11Lo dicho, Google acaba de lanzar la esperada versión de su explorador Chrome.
Para empezar Chrome nos sorprende con una nueva imagen, un logotipo más sencillo, en colores planos, en lugar del biselado anterior.

¿Novedades? Muchas y sorprendentes. La más sorprendente es probablemente el reconocimiento de voz en las herramientas de Google, como Google Translator. ¿Cuando tiempo hemos pasado tecleando un texto para traducirlo? Eso se acabó. Y si no te apetece ni siquiera leer, ¡tampoco tendrá por qué! La respuesta será en voz también. Todo esto exprimiendo al máximo las ventajas del HTML5.

¿Queréis más?

Seguridad mejorada. Aceleramiento de gráficos 3D para CSS …Y varias “sorpresitas más”.
Dada la caída que está sufriendo Firefox con la continua quejas sobre su última versión (4.1) ¿Será Chrome el sustituto ideal para el afamado zorro de fuego?

En lo que a mi respecto, ¡no voy a peder un segundo en probarlo!