¿Mercadeo, mercadotecnia o Marketing?

El uso adecuado de las palabras
El uso adecuado de las palabras

El uso adecuado de las palabras

Con el surgimiento de nuevas técnicas e invenciones, son necesarios nuevos términos. En muchas casos formados por composiciones de palabras latinas, en otros adquiriendo, por medio del uso, un término en determinada lengua que se extrapola al resto.

Este es el caso del término Marketing. Proveniente del inglés: Market = mercado, incluyendo el sufijo -ing le damos carácter de infinitivo, cuya traducción literal es “mercadear”.

Sin embargo, ¿es apropiado el uso de una traducción literal? El Market de Marketing viene a hacer referencia a que esta técnica estudia el “mercado” del producto. Sin embargo, en castellano, usado en el lenguaje coloquial, hace referencia al “mercado de frutas”. Por otro lado, utilizado en un contexto profesional, hacer referencia al mercado de producto.

¿Por qué es tán importante esta connotación?

Si hablamos con unos amigos y queremos comentar algo sobre nuestra nueva campaña en la empresa de “mercadeo”, esta palabra puede ofrecer connotaciones que no deseamos. En primer lugar su relación con el mercado físico. En segundo lugar su terminación -deo. Esta terminación no tiene un sonido realmente positivo. De hecho el “mercadeo” de algo, puede llegar a sonar realmente peyorativo.

¿Y mercadotecnia?

El Marketing es una técnica, un conjunto de procesos, no una tecnología, ni está relacionada directamente con esta (o al menos no de forma inherente). Si bien sufijo -tecnia tiene su origen en el griego con significado de “ciencia o arte” hemos de ajustarnos a las connotaciones actuales del sufijo, reconociendo que su uso como lexema en palabras como bionanotecnología, biotecnología, fitotecnología o nanotecnología, marca una notable atribución social que dista de su significado original.

En artículos anteriores he defendido el uso del vocabulario castellano para palabras que tendemos a tomar de la lengua anglosajona: como “link”, cuando tenemos enlace, o “trackback”, cuando podemos utilizar retroenlace.
Sin embargo, hay palabras cuya connotación prefiero tener en cuenta. Si fuésemos totalmente exactos, diríamos Página Red, en lugar de Página Web, aunque decimos “La Red”.

Al dirigirnos a un mercado español debemos de tener en cuenta el correcto uso de estas palabras. Marketing puede no ser, definitivamente, una palabra castellana, pero su uso, desde mi punto de vista es el más acertado cuando hacemos referencia a esta técnica. Y, al fin y al cabo, nuestro objetivo es hacer que nuestro publico se sienta cómodo con el lenguaje que utilizamos.

Localización ¿Debo traducir mi web o aplicación?

Traducción apps para móviles
Localización

Localización

Internet ha abierto las puertas a la globalización, no únicamente de los grandes mercados, si no también de los más pequeños. Donde antes teníamos limitaciones, ahora tenemos posibilidades.

Bien es cierto que, cuando desarrollamos nuestro sitio web (ya sea un blog o un portal), o nuestras aplicaciones, o nuestros servicios, estos van orientados aun público concreto. Sin embargo, en muchas ocasiones es importante plantearse si podemos ampliar este círculo de clientes potencial más allá de las barreras de nuestro propio idioma.

Esta localización, claro está, conlleva un esfuerzo extra y, en ocasiones (como en el ejemplo del blog o la web), habrá que sopesar detenidamente los beneficios que va a aportarnos.

Una de las grandes apuestas de la localización son las aplicaciones. Cada vez funcionamos menos con complejos programas y más con sencillas aplicaciones, eficaces y especializadas en nuestras necesidades.
La sencillez de estas aplicaciones es precisamente lo que facilita su localización. Si hemos desarrollado una estupenda aplicación para Android o iPhone, por ejemplo, que centraliza el RSS, ¿por qué no traducirla al inglés y abrirla asi a millones de usuarios más?

Lo mismo sucede con nuestra página web, pero en este caso, la localización puede llegar a ser útil incluso cuando nuestro público principal es el nacional. Disponer de nuestra web en diferentes idiomas no ofrece la oportunidad de abrirnos a ser conocidos globalmente, independientemente de que ofrezcamos o no nuestros productos o servicios a este nivel. Es una apertura de nuestra imagen a nuevas posibilidades.

 

¿Qué factores debemos de tener en cuenta al sopesar una localización?

Traducción apps para móviles

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Nosotros: Puede parecer tópico pero, en muchas ocasiones, nos centramos tanto en qué queremos o qué estamos logrando que nos olvidamos de “quienes somos”. ¿Queremos una imagen global, internacional? ¿Cómo es nuestro carácter? ¿Con qué nacionalidades tenemos mayor afinidad?

Nuestra oferta: Debemos de mirar a aquello que ofrecemos. ¿Es de utilidad tanto en este como en otro idioma? ¿Debemos de adaptarlo? ¿Merece la pena esta adaptación?

Idiosincrasia: Ningún país o región es idéntico a otro. Un producto exitoso en el nuestro puede ser un autentico fiasco en el país vecino. Debemos estudiar las reacciones de nativos ante nuestro producto y sus necesidades ¡Establece contactos y realiza alguna investigación previa!

Calidad: Por último, y no menos importante, la calidad de la traducción. Es muy importante que la traducción esté libre de vulgarismos o errores gramaticales propios de determinada zona. Probablemente, debido a mi nacionalidad, las peores traducciones que he visto han sido realizadas por “traductores” de sudamérica, como Edgar Rojas (al cual deberían de detener por atentar contra la lengua castellana :P). Sin embargo, lo mismo sucede a la inversa. Una mala traducción afecta a la experiencia del usuario.

En conclusión, lo principal es conocer nuestro carácter y nuestro producto, estimar sus posibilidades, sopesar los gastos y avanzar hacia adelante buscando una buen traductor.
Nunca dejéis que la barrera del idioma os cierre puertas. Algo pequeño aquí, traducido, puede ser algo grande en cualquier otra parte del mundo.

¿Habéis localizado vosotros algún servicio o web? 🙂

¿Sólo o solo? Con leche y sin RAE, gracias.

RAE

 

RAEA finales del año pasado la Real Academia de la Lengua Española nos sorprendía con sus “novedosas” propuestas de cambios en la ortografía. Así sólo pasaría a dejar de acentuarse excepto en caso de extrema ambigüedad, la “y griega” sería denominada “ye”, y guión prescindiría igualmente de la tilde.

No es necesario recordar la polémica que suscitaron dichas afirmaciones. Las páginas Facebook del estilo de “Yo seguiré llamando y griega a la ye” no tardaron en aparecer en nuestros muros. A los que, hay que decírlo, me uní a todas ellas sin vacilar; y nos soy, por así decirlo, un hombre de páginas Facebook). Finalmente, la Real Academia de la Lnegua Española fue concesiva permitiendo que aquellas personas que quisieran seguir utilizando la tilde, lo hiciesen.

Unos meses después del acontecimiento la polémica aun persiste. ¿Dónde? En el día a día. Ahora resulta que usar la tilde  es un símbolo de purismo y tradicionalismo. ¡No bromeo! Hace unos días estaba manteniendo una conversación virtual y, en ese conexto, apareció el temido “sólo”. La reacción fue la siguiente:

 

–  ¿Por qué le pones tilde a “sólo”?
–  Porque la lleva.
–  Pero puedes escribirlo sin ella, ¿por qué te molestas?
–  Tambiéno escribir “asín” y no lo hago.

 

Y es que, en los últimos años, palabras como “asín” han comenzado a formar parte de nuestro innovador diccionario ¡comprobadlo!  Y es por ello que cada vez resulta más difícil decir que es correcto o no. De hecho, muchas veces temo decir que X uso no es correcto y que lo sea en pocas semanas.

¿Nos encontramos ante un intento de adapatarse a la evolución del lenguaje o estamos propociando la pérdida de la norma? Personalmente, considero que argumentar el cambio bajo la premisa de que “al fin y al cabo van a escribirlo sin tilde” me resulta bastante pobre. En otro tiempos, cuando alguien actuaba de forma incorrecta, se le corregía, no se cambiaba la norma. Pero esto último parece ser algo que ha pasado a la historia junto a la “y griega”.

De modo que, aquí solo me encuentro debatiéndome sólo entre el solo y el sólo. Lo que me recuerda que tengo un café (con leche, no solo) esperandome.

Solo o acompañado, soy una de esas persona que se niegan a renunciar a esa pequeña tilde. ¿Y vosotros?

Terminología anglosajona: ¿Uso o abuso?

Teléfono RU

 

Teléfono RUCon el desarrollo de nuevas teconologías y nuevos descubrimientos surge la necesidad de nuevos términos. En un contexto social internacional en el que la lengua inglesa se ha convertido en el lenguaje per excelence en la red (después del binario, claro está :P), es lógico pensar que se recurra a este a la hora de buscar un nuevo término con el que acuñar a un nuevo descubrimiento, ya sea algo físico, una teoría o incluso una técnica.

En ocasiones estos términos se extrapolan hasta nuestro propio lenguaje, pasando a formar perte de nuestro vocabulario diario. Ninguno de ellos forma parte intrínseca de nuestro lenguaje y, sin embargo, todos los conocemos como si los hubiésemos aprendido en pre-escolar.

¿Podemos decir que el uso de estos término amenace, de alguna manera, a la lengua a la que se importan? Considero que estos nuevos términos tan sólo llenan un vacío que el propio vocabulario de esa lengua no puedo llenar y que, en este sentido, no sólo no resultan un amenaza sino que, además, la enriquecen.

Muchos de estos términos ya son ampliamente usados y reconocidos en la sociedad hispanoparlante: Software, Hardware, Bug, Marketing, Feedback… son claros ejemplos de esta situación.

Sin embargo, hay otra gran cantidad de términos que poseen su propia traducción, muchas veces olvidada. Términos como e-mail, post, trackback, link, click; o malas traducciones de términos como logearse. Es muy común encontrarse este tipo de traducciones (o carencia de ellas) por parte de los usuarios. Pero, además, cada vez es más común encontrárselas de mano de traductores. ¿Es falta de desconocimiento, de criterio o de ganas? He escuchado a mucha gente excusarse bajo el cliché de “los cambios que conllevan los tiempo modernos” o “adaptarse a la nueva terminología”.

Si existe un término, ¿por qué no usarlo? Personalmente, considero que una de las funciones del traductor es interpretar y exprimir el lenguaje. En ocasiones, será el cliente quien requiera que se utilice cierta terminología (debido al carácter que quiere otorgar a su texto); en caso contrario, es labor del traductor ceñirse al lenguaje hasta que no quede más opción.

Otro punto muy común es la carencia de la interrogación o exclamación inicial, aunque esto no deriva únicamente de la introducción de nuevos término, por lo que lo dejo para un futuro artículo. Como siempre, es mi humilde opinión, pero términos como logeate, clickea o linkea, pueden conmigo.

¡A continuación os dejo una pequeña lista de términos que puede seros de utilidad!

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Estos son sólo un ejemplo de los cientos de términos que tenen su conocida y correcta traducción al castellano ¿se os ocurre alguno más?

Nota: Uno de los términos que más curiosidad despiera en mí es “entrepreneurship” que tiene como traducción el usado “emprendizaje”. Guardo la teoría de que el término inglés resulta ligéramente complicado de pronunciar y que es por ello que el término castellano ha tenido tanto éxito 🙂